sábado, enero 24, 2009

EXEMPLUM VITAE


El vaivén de la vida o lo que llaman algunos el ying y el yang nos lleva a escribir un día de la virtud de saber hablar y otro de la virtud de saber callar.

Hemos despedido esta mañana a un hombre al que daba gusto escuchar y al que sin embargo se le recordará , entre otros motivos, por su silencioso y pacífico paso por la vida. El Padre Martín Laurnagaray, carmelita durante más de cincuenta años, aunque era navarro por nacimiento, vivió y trabajó durante décadas en Vila-real y se hizo querer y respetar por su discreción, trabajo y testimonio de fe en la casa que la Orden del Carmelo tiene en nuestra ciudad.
Trabajador y estudioso incansable, a pesar de que hace años que su cuerpo empezó a pedirle muchas y fatigosas atenciones, no se abandonó al ocio y precisamente ahora estaba en pleno proceso de traducción de textos escritos en latín y aun no traducidos por nadie.
Perdemos a una gran persona, pero su recuerdo permanecerá en cuantos tuvimos la suerte de conocerle y su manera de obrar será un ejemplo a seguir en cualquier momento de nuestra vida, especialmente en los que la salud o la seguridad nos pongan a prueba.


Este fragmento de las cartas a Lucilio de Séneca parece haber sido escrito para describir al Padre Martín
..hoc philosophia praestat, in conspectu mortis hilarem et in quocumque corporis habitu fortem laetumque nec deficientem quamvis deficiatur
. (Epist. Ad Lucilium, IV)


"He aquí un don de la filosofía: mostrarse sonriente a la vista de la muerte, fuerte y valiente ante cualquier situación del cuerpo, sin mostrar desfallecimiento aunque el cuerpo desfallezca".

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